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Fake news y acción de jactancia

La explosión del uso de internet y, en particular, de las Redes Sociales, ha facilitado la proliferación de noticias o informaciones falsas, también denominadas bulos, memes, fake news o paparruchas.

Existe una amplia variedad de tipos de noticias falsas, aunque todas ellas suelen incluir todos o algunos de los siguientes elementos:

  • Se basan en hechos total o parcialmente falsos
  • Incorporan un alto grado de subjetividad en las conclusiones
  • Carecen de fuentes, o sus fuentes son indirectas y difíciles de trazar
  • Suplantan la identidad de todos o algunos de los implicados, atribuyéndole manifestaciones o acciones que no le son propias
  • Utilizan fotografías, imágenes o declaraciones antiguas
  • Las citas están sacadas de contexto u omiten elementos necesarios para interpretarlas de forma adecuada
  • Utilizan canales no oficiales y de difícil control, como mensajería directa o redes sociales
  • Atribuyen determinadas obligaciones y derechos a personas o empresas que, en realidad, no poseen
  • Aprovechan temas de actualidad o interés público para conseguir el máximo alcance posible

Las noticias falsas suponen un riesgo desde muchas perspectivas, ya que pueden afectar de forma muy grave a personas o empresas que toman decisiones basadas en las mismas, desde emitir un voto a invertir en un determinado valor o provocar desembolsos o transacciones fraudulentas.

Por este motivo, varios medios han lanzado servicios, herramientas o grupos de trabajo especializados en contrastar informaciones presuntamente falsas, una actividad denominada comúnmente fact checking (comprobación de hechos)

Sin embargo, no se trata de una conducta nueva; las personas hemos utilizado las mentiras para obtener un beneficio propio o un perjuicio ajeno desde tiempos inmemoriales, lo que obligó a nuestros ancestros a buscar mecanismos de defensa.

La acción de jactancia

La acción de jactancia es una de las instituciones más curiosas ideadas para combatir las noticias falsas. Se encuentra recogida en las Siete Partidas, un texto legal elaborado bajo el reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII que, sorprendemente, sigue vigente en la actualidad y prescribe (partida tercera, título II, ley 46) que:

Fake news y acción de jactancia

‘Constreñido non debe seer ningunt home, que faga demanda á otro, mas él de su voluntad la debe fazer si quisiere; fueras ende en cosas señaladas, quel pueden los judgadores apremiar segunt derecho para fazerla: la una dellas es quando alguno se va alabando et diciendo contra otro que es su siervo ó va enfamándolo dicendo del otro mal entre los homes; ca en tales cosas como estas ó en otras semejantes dellas bien se puede querellar aquel contra quien son dichas al juez del logar; et pedir que constringa a aquel que las dixo quel faga demanda sobre ellas en juicio et que las pruebe o se desdiga dellas, ó quel faga otra emienda qual el judgador entendiere que será guisada. Et si por aventura fuese rebelde que non quisiese facer su demanda despues quel judgador gelo mandase decimos que debe dar por quito al otro para siempre, de manera que aquel nin otro por él nol pueda facer demanda sobre tal razón como esta. Et aun decimos que si dende adelante se tornase á decir del aquel mal que ante habia dicho, quel judgador gelo debe escarmentar de manera que otro ninguno non se atreva á enfamar nin á decir mal de los homes torticeramente.’  Fuente: Instituto Cervantes

En esencia, la acción de jactancia original prevé la posibilidad de solicitar al Juez que requiera al que se jacta de ostentar un derecho o de la existencia de una obligación sobre un tercero, para que demuestre su derecho o calle para siempre. 

La consecuencia es clara: el condenado deberá cesar en sus manifestaciones jactanciosas, y si no lo hace -textualmente- el juez deberá “escarmentarlo, de manera que nadie más se atreva a difamar ni a hablar de otras personas de forma torcidera”.  

Al margen de las discusiones doctrinales acerca de la vigencia de esta norma, que pronto cumplirá 8 siglos de vida, lo cierto es que nuestra jurisprudencia mayor y menor ha venido aplicando esta acción, incluso tras la entrada en vigor de la Ley de Enjuiciamiento Civil en el año 2000. 

Una reminiscencia actual de esta norma es la prevista en el artículo 124.3 LRJS, relativa al despido colectivo; con esta norma se busca que el Juzgado confirme si el empresario tenía derecho a adoptar esa medida, en una acción declarativa o defensiva que trata de otorgar mayor agilidad y seguridad jurídica a estas situaciones.

Para qué sirve

La acción de jactancia, en su configuración actual, tiene como finalidad forzar a cualquiera que manifieste tener un derecho, o que un tercero tiene una obligación con él, a demostrarlo o guardar silencio para siempre. El incumplimiento de esa obligación de silencio provocará el deber de indemnizar al perjudicado.

En el ámbito de las noticias falsas o bulos, la acción de jactancia permite exigir a quien las difunde que aporte pruebas acerca de los hechos manifestados, cuando estos afirman que alguien tiene un derecho o una obligación, sea un particular, una empresa, un político o una entidad pública.

A modo de ejemplo: la paternidad de un actor, una deuda con un político que ha malversado o ha encubierto sus acciones o la tenencia de un documento que nadie más conoce y que otorga determinados derechos al jactante o en el que alguien asume obligaciones que sólo él conoce. 

Por tanto, entra dentro de las denominadas acciones provocatorias, que pretenden forzar a los titulares de un derecho a ejercitarlo o renunciar a él, si no tiene suficientes pruebas que lo sustenten.

Seguro que se te ocurren ejemplos actuales que responden a este patrón y contra las que la acción de jactancia puede desplegar sus efectos.

Acción de jactancia y fake news

Aunque existen otras normas que también permiten protegerse frente a las noticias falsas, como la Ley Orgánica de protección del derecho al honor, la Ley de Competencia Desleal o el propio Código penal, que condena las injurias y las calumnias, la acción de jactancia tiene su propio espacio dentro de la protección frente a las noticias falsas (fake news), ya que permite, no sólo condenar a quien miente sobre un tercero, provocándole un perjuicio, sino también forzar al mentiroso a que demuestre que el derecho que afirma esgrimir es cierto y si no lo consigue, que calle para siempre.

¿Te imaginas cómo sería tener el poder de acallar a determinadas personas? Pues quizá la acción de jactancia sea la solución a algunos de tus problemas. Mientras tanto, siempre puedes bloquearles en Twitter ☺

 

Luis Gosálbez

 

Artículo escrito por:

Luis Gosálbez – Socio Director de Metricson

[email protected]

 

Metricson es una firma de servicios legales especializada en negocios tecnológicos e innovadores y ayudas a empresas de todo el mundo a desarrollar y proteger su actividad con las máximas garantías legales.

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